Comentario diario

MARTES 4 DE MAYO DE 2021: El único camino para llegar a Dios Padre

MARTES 4 DE MAYO DE 2021

El único camino para llegar a Dios Padre

En el Evangelio de hoy el mismo Señor nos revela tres cosas sobre si mismo:

  • Qué Él es el único camino para llegar a Dios Padre: ?Nadie va al Padre sino por mí. Si me conocéis a mi, conoceréis también a mi Padre?.
  • Qué Él es el único camino para vivir en la paz, para vivir en la templanza, para vivir en la entereza, para realizarnos humanamente, y para alcanzar la vida eterna: ?Que no tiemble vuestro corazón: creed en Dios, y creed también en mí?.
  • Que Él es, en definitiva, ?el camino, la verdad y la vida?: el único camino, la única verdad, la única vida.

Jesús nos dice: ?Yo soy la verdad, el camino, y la vida?. Explica el Papa Francisco:

  • ?La verdad es aquello sobre lo que uno se puede apoyar para no caer. En este sentido relacional, el único verdaderamente fiable y digno de confianza, sobre el que se puede contar siempre, es decir, verdadero, es el Dios vivo. He aquí la afirmación de Jesús: Yo soy la verdad. El hombre, por tanto, descubre y redescubre la verdad cuando la experimenta en sí mismo como fidelidad y fiabilidad de quien lo ama. Sólo esto libera al hombre: La verdad os hará libres”.
  • Jesús ?nos llevará por el camino de las bienaventuranzas, un camino nada fácil pero apasionante, un camino que no se puede recorrer solo, hay que recorrerlo en equipo, donde cada uno puede colaborar con lo mejor de sí. Jesús cuenta contigo?.
  • ?Jesús no es un personaje del pasado, es una persona que vive hoy; no se le conoce en los libros de historia, se le encuentra en la vida (?) Quejándonos de la vida, hacemos que la vida acabe siendo esclava de las quejas y espiritualmente enferma. Se va abriendo paso así una especie de psicología del sepulcro: todo termina allí, sin esperanza de salir con vida (?) ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? El Señor no vive en la resignación. Ha resucitado, no está allí; no lo busquéis donde nunca lo encontraréis: no es Dios de muertos, sino de vivos (cf. Mt 22,32). ¡No enterréis la esperanza!?