En los relatos épicos que tienen como protagonista a un «elegido», éste las pasa canutas en el 100% de los relatos. Frodo es la versión más universal del siglo XX; la del s. XIX quizá sería… ¿Harry Potter?
La historia sagrada, que también comparte con el resto de relatos el hecho de ser una obra escrita, no iba a ser menos. En ella aparecen también relatos de varios elegidos que alcanzan la victoria después de un océano de dificultades. Pero culmina esa hégira de historias cuando nos muestra al analogado principal de todo elegido: Jesús de Nazaret, el Mesías prometido. ¡Vaya parábola hablando de sí mismo que se marca hoy el Señor!
En el antiguo testamento aparece el pobre José, al que sus hermanos le meten en un pozo. Yo soy también de familia numerosa y, además, soy el menor. Cada vez que leo este relato es inevitable que me proyecte. Pero, gracias a Dios, nunca me metieron mis hermanos en un pozo.
La gloria cuesta un verdadero martirio. En Jesús de Nazaret, el Ungido (en hebreo «Mesías»), todos somos «elegidos» y, por lo tanto, todos estamos llamados a pasar por la cruz para llegar a la luz.